Caos digital heredado
La DGT operaba con un ecosistema fragmentado: cada departamento había desarrollado sus herramientas de forma independiente durante años.
URLs dispersas
Los usuarios memorizaban decenas de direcciones diferentes para acceder a sus herramientas diarias.
Múltiples logins
Credenciales distintas para cada aplicación. Onboarding de nuevos empleados duraba semanas.
UX inconsistente
Cada app con su propia lógica. Los usuarios aprendían patrones que no servían en la siguiente.
Sin mantenimiento
8 de cada 10 aplicaciones llevaban años sin actualizaciones de diseño o accesibilidad.